Este año estamos viviendo una situación poco habitual en las oposiciones de Educación Primaria en la Comunitat Valenciana: septiembre se ha convertido en el mes de las oposiciones.
Y sobre el papel puede sonar fantástico: “¡Tienes todo el verano para estudiar!”
También tienes todo el verano estudiando. 😅
Después de tantos años como preparadora de oposiciones, este cambio me ha hecho reflexionar bastante. Porque tener más tiempo para preparar un examen tiene ventajas evidentes, pero también una cara B que quizá no valoramos hasta que estamos dentro del proceso.

PRO: más tiempo para preparar las oposiciones
Esta es la gran ventaja. Disponer de más tiempo permite seguir trabajando los temas, hacer más supuestos prácticos, consolidar la normativa y, sobre todo, repasar.
Llegar al examen habiendo “visto” todos los temas no es lo mismo que llegar habiéndolos recuperado varias veces de la memoria. Bien utilizado, ese tiempo extra puede ser muy valioso.
CONTRA: hay un verano de por medio
Y esto cambia mucho las cosas.
Mientras el resto del mundo parece estar en modo vacaciones, tú sigues contando temas, haciendo simulacros y pensando si deberías estar repasando el Decreto 106/2022.
Estudiar en verano también implica gestionar vacaciones familiares, viajes, niños en casa, calor, cambios de rutinas…
Y una sensación bastante peculiar: “Tengo más tiempo para estudiar” no siempre significa “tengo más horas disponibles para estudiar”.
PRO: puedes llegar con más práctica
Un proceso más largo permite hacer algo que considero imprescindible en las oposiciones de Primaria: entrenar el examen.
- No solo estudiar temas.
- Escribirlos.
- Hacer supuestos prácticos.
- Cronometrarse.
- Detectar qué partes nos hacen perder tiempo.
- Comprobar si nuestra letra sigue siendo legible después de dos horas.
- Y repetir.
Los meses extra tienen sentido si los convertimos en más entrenamiento, no simplemente en más meses leyendo apuntes.
CONTRA: también puedes llegar más cansado
Esta es probablemente la parte de la que menos hablamos.
Una oposición no consiste únicamente en acumular conocimientos. Hay que sostener el proceso. Y cuanto más largo es, más difícil puede resultar mantener el nivel de concentración, motivación y exigencia. Llega un momento en el que no necesitas otro tema. Necesitas terminar.
Por eso, alargar la preparación exige introducir descansos, cambiar ritmos y asumir que no podemos estudiar con la misma intensidad durante todos los meses.
CONTRA: septiembre significa empezar un curso escolar
Y aquí tenemos uno de los grandes problemas para quienes ya están trabajando como docentes.
Septiembre significa: nuevo centro, nuevo grupo, horarios, reuniones, programaciones, coordinación, familias, evaluación inicial…
Y, mientras tanto: “Ah, sí. También estoy opositando.”
El desgaste puede ser considerable. Por eso, las últimas semanas no deberían diseñarse como si nuestra única obligación fuese estudiar.
La planificación tiene que partir de la vida real del opositor.
Y el proceso puede hacerse muy largo
A la propia preparación se suma el desarrollo del procedimiento selectivo.
Los tribunales realizan una tarea enorme de organización, corrección y evaluación y, dependiendo del número de aspirantes y de cómo se desarrollen las distintas pruebas, la sensación para quien oposita puede ser la de llevar meses esperando el final.
- Examen.
- Espera.
- Notas.
- Siguiente prueba.
- Otra espera.
Y mientras tanto, la vida continúa. Por eso hay una habilidad que este tipo de convocatoria exige especialmente: gestionar la incertidumbre.
Entonces, ¿es mejor hacer las oposiciones en septiembre?
Creo que plantearlo únicamente como “más tiempo para estudiar” simplifica demasiado lo que supone preparar una oposición.
Sí, disponer de más meses puede permitir llegar con los contenidos más consolidados. Pero también significa mantener durante más tiempo el esfuerzo físico, cognitivo y emocional que implica opositar.
La clave no está únicamente en cuánto tiempo tenemos. Está en cómo utilizamos ese tiempo. Más meses no deberían significar más meses estudiando al máximo.
Deberían permitirnos distribuir mejor: estudio + práctica + repasos + simulacros + descanso.
Si estás preparando las oposiciones de Primaria…
Después de más de diez años acompañando opositores, este sería mi consejo: no prepares solamente el examen. Prepárate para llegar bien al examen.
Porque el objetivo no es estudiar muchísimo en junio, julio y agosto. Es llegar a septiembre pudiendo sentarte delante del tribunal o del examen y utilizar todo lo que has aprendido durante meses.
Y eso requiere algo que a veces olvidamos cuando hacemos nuestras planificaciones: también hay que administrar la energía.
🎒 Porque una oposición no es solo saber llegar.
También es aguantar el camino sin vaciar la mochila antes de tiempo.